Calamares a la andaluza

Nada representa mejor a nuestro país, como un plato de calamares fritos frescos y crujientes, lo que vienen siendo unos calamares a la Andaluza.

Estos hermosos anillos de calamar son un elemento básico en las tapas y aperitivos de los restaurantes y bares de todo el país, y se consumen mejor con una cerveza fría y un chorrito de limón por encima.

Calamares a la andaluza

El plato no tiene misterio, pues se trata de unos calamares rebozados únicamente con harina. El secreto de un buen rebozado, es que el aceite esté bien caliente, para que no queden grasientos, sino crujientes.

INGREDIENTES (para 4 raciones)

INSTRUCCIONES A SEGUIR

Si no lo ha hecho el pescadero, limpia los calamares, lávalos y córtalos en aros de aproximadamente 1,5 cm de grosor. Para hacer estos calamares, corta las aletas y las patas, que podrás freírlas también.

Seca los calamares con papel de cocina, y sazónalos para que eliminen toda la humedad. Pásalos por harina, y elimina el exceso antes de freírlos.

Para ello prepara una sartén con abundante aceite de oliva o girasol, y caliéntalo a fuego fuerte. Cuando el aceite esté bien caliente (y no antes), introduce los calamares para que se frían por un lado. Puedes freírlos en tandas, para que no se sature la sartén y queden mal fritos.

Dales la vuelta después de un minuto y medio, y deja que se cocinen durante un minuto más o menos, hasta que se doren por el otro lado.

Prepara un plato con unas cuantas hojas de papel de cocina, y cuando los calamares estén bien dorados, sácalos al papel para que escurran todo el exceso de aceite y no queden grasientos.

Transfiere los calamares a la andaluza a un plato nuevo, espolvorea más sal, el perejil picado y estruja un limón por encima.

Si quieres otra receta de pescado que no falla, prueba esta de merluza al horno.

¡A disfrutar!

NOTAS

En el puesto de pescado, una hermosa pila de calamar fresco, de piel moteada de color rosado brillante y ojos brillantes, es un espectáculo para la vista. Siempre pienso que lo fresco es mejor, pero el calamar congelado es una opción perfectamente buena, si no tan pintoresca.

340 gramos de calamar entero o 170 gramos limpios equivalen a una ración estándar. Un calamar de 15 cm pesa alrededor de 115 gramos. Mide el cuerpo del calamar, excluyendo los tentáculos, y escoge uno de12 centímetros para una cocción lenta, y uno más grande para una cocción más larga.

Los que pesan menos de 290 gramos son los más deseables por su ternura. Sin embargo, si está buscando guardar la tinta, querrás un calamar de más de 12 cm.

Cuando compres un calamar sin limpiar para usar en una receta que especifique el calamar limpio, necesitarás aproximadamente de un 25 a un 50 por ciento más. Hasta la mitad del peso corporal del animal puede desecharse durante la limpieza.

Lo más importante que debes saber, es que el calamar es un músculo casi puro, con poca grasa. Eso significa que debe cocinarse en un tiempo muy corto o muy largo. Cualquier tiempo intermedio lo convierte en goma.

Como regla general, cocina el calamar menos de un minuto o más de 20 minutos. La principal excepción a esta regla es cuando está frito. En este caso, debido a que está cubierto con una capa protectora de harina, puede durar un poco más que cuando está salteado. Pero no demasiado, tal vez dos o tres minutos, como máximo.

Para poder rebozar más fácilmente los calamares, coge una bolsa de plástico de zip, e introduce las anillas de calamar y la harina. mézclalo todo hasta que todos los calamares estén enharinados.