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Cocinar con mucho gusto

Cómo cocer un centollo

Los centollos son unos de los mariscos más codiciados por los cocineros y comensales. Lo ideal es cogerlos vivos, pues así nos aseguramos de que son frescos, y no nos dan gato por liebre, aunque hay que tener cuidado con sus pinzas para que nos piquen.

Los centollos vivos pueden mantenerse vivos durante 3 o 4 días si se mantienen fríos y húmedos, idealmente en el fondo cubiertos con un paño húmedo.

Cómo cocer un centollo

No hace falta ponerlos en agua, ya que viven en agua salada, y el agua dulce los matara. Si mueren, se pueden cocinar directamente, no hay necesidad de entrar en pánico.

Cuando se cocinan, pueden ser tratados como la mayoría de pescados y mariscos cocidos, almacenándolos en la parte más fría de la nevera durante un máximo de cuatro días.

Ingredientes necesarios para hacer la receta:

Indicaciones:

Hay dos procedimientos a seguir dependiendo de si el centollo está vivo o muerto. En el caso de que esté vivo, hay que ponerlo en una cazuela con agua fría y calentar el agua gradualmente hasta que hierva.

En el caso de que no esté vivo, se puede cocer en agua hirviendo.

Teniendo esto en cuenta, ponemos los centollos dentro de una cazuela grande, los cubrimos con agua fría, a la que añadiremos la sal necesaria y las 6 hojas de laurel, y lo calentamos a fuego alto hasta que empiece a hervir.

La cantidad de sal dependerá de la cantidad de agua añadida. Como hemos mencionado anteriormente, los centollos viven en agua salada, y por lo tanto hay que cocinarlos en agua salada. Aunque no se pueda traer del mar directamente, se puede crear en casa con agua y sal.

La proporción debe ser unos 70 gr de sal por cada litro de agua.

Después reducimos la temperatura a fuego medio para que cuezan durante 30 minutos. El tiempo de cocción también depende del tamaño del centollo, siendo este tiempo recomendable para las piezas más grandes. Si son más pequeños, el tiempo de cocción se debe reducir.

Pasado ese tiempo, comprobamos que esté bien cocido cortándole una pata. Los escurrimos y dejamos que enfríen hasta poder manipularlos sin quemarnos.

Cuando podamos, separamos el caparazón del cuerpo y lo troceamos siguiendo la dirección que marcan las separaciones que tiene por la parte de abajo.

Separamos las patas y las cascamos con una pinza para sacarles toda la carne que podamos. Esta carne la podemos servir así, simplemente cocida, o acompañada de una salsa.